Fisura anal

La fisura anal es una de las patologías mas frecuentes entre las enfermedades del ano. Tiene una gran relevancia, puesto que a pesar de ser una pequeña grieta de aprox. 1 cm de longitud situada al final del conducto anal, produce en los que la padecen, un cuadro de intenso dolor anal y espasmo de los esfínteres que llega a durar incluso varias horas en la mayoría de los casos.

Las fisuras anales pueden ocurrir a cualquier edad (es una de las causas más frecuentes de sangrado anal en los niños) pero suele presentarse con mayor frecuencia en adultos jóvenes. Afecta por igual a ambos sexos y casi siempre están localizadas en el ángulo posterior del ano (si el ano fuera un reloj, la fisura estaría localizada a las 6h).

Las causas que producen la fisura anal no están claras pero, casi todos están de acuerdo, en que el factor desencadenante de la aparición de la fisura suele ser un traumatismo del canal anal por el paso de heces duras. El porqué en unos casos esa pequeña herida inicial cura espontáneamente y en otros se hace crónica convirtiéndose en una fisura, parece ser debido a que hay personas cuyo esfínter interno está mucho más contraído (la presión de reposo es más alta) que en las que no la padecen.

Síntomas

El síntoma principal de la fisura es la aparición de dolor anal agudo durante y después de la defecación

A veces, el dolor dura varias horas e incluso esta presente el ventosear, toser o al orinar. Muchos pacientes tienen miedo de ir al baño y lo evitan en lo posible. El resultado es que se estriñen, por lo que al ir al servicio de nuevo, el dolor es aun más intenso.

El sangrado anal es muy frecuente aunque en escasa cantidad y de color rojo.

Muchos presentan un nódulo duro en el borde exterior del ano, justo donde comienza la grieta, que casi siempre es confundido con una hemorroide (incluso por muchos médicos ). Se llama Tag o marisco cutáneo y es piel inflamada y de consistencia dura producida por la grieta subyacente. Su presencia nos indica que allí existe una fisura anal.

Diagnóstico

La historia clínica que nos cuenta el paciente ya nos basta para pensar que tiene una fisura anal.

Exploración

La exploración a la que se somete por regla general a los pacientes que presentan alguna enfermedad del recto y ano (tacto rectal , rectoscopia, etc) y que suelen tolerar sin problema, PRODUCE UN DOLOR INTENSÍSIMO EN LOS PACIENTES QUE PRESENTAN UNA FISURA ANAL. Por esta razón ¡NO LA HACEMOS!

No tiene ningún sentido introducir el dedo o un rectoscopio (práctica por otra parte muy extendida), en el ano de un paciente que viene a consulta precisamente, porque el dolor anal le hace la vida insoportable. LO QUE SE DEBE HACER , ES SEPARAR LIGERAMENTE Y CON DELICADEZA LOS BORDES DEL ANO Y EN SEGUIDA SE VE EL INICIO DE LA GRIETA. ESTO NO ES NADA DOLOROSO Y NOS CONFIRMA EL DIAGNOSTICO. Ahora podremos tratar al paciente y posteriormente cuando el problema esté resuelto podremos realizar todas las exploraciones pertinentes sin que al paciente se le salten las lagrimas.

Tratamiento

Muchos de los pacientes que acuden a consulta y que han sido vistos en otros centros, nos refieren que llevan tiempo siendo tratados médicamente con escasa o poca mejoría (pomadas de nitroglicerina, inyecciones anestésicas en la grieta, toxina botulínica, reguladores intestinales ,etc.) y que les desconsejaban la intervención quirúrgica por el riesgo de quedarse incontinentes.

En nuestra experiencia de aprox. 1500 pacientes intervenidos de fisura anal desde 1980, LA CIRUGÍA ES EL TRATAMIENTO DE ELECCIÓN

Los pacientes son intervenidos bajo anestesia (sedación, peridural o sacra) y son dados de alta a las 6-8 h. En 24-48h ya no tienen dolor y hacen vida normal. Es una de las operaciones más gratificantes para el cirujano y no digamos para el paciente. Si el cirujano hace lo correcto no existe la posibilidad de dejar a nadie incontinente.

    La técnica que empleamos (desde 1993 con Láser de CO2 ) se denomina, Esfinterotomia Interna Lateral Subcutanea

    Consiste en seccionar una pequeña porción del esfínter anal interno a través de una incisión de unos 3 mm en un lateral del ano. Así conseguimos destensar la porción más inferior del esfínter anal (recordemos que la hipertensión del esfínter interno es la causa subyacente de la persitencia de la fisura), consiguiendo que las fibras del esfínter dejen de tirar de los bordes de la grieta con lo que desaparece el dolor.
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