Fístula anal y Absceso ano-rectal

Fístula anal y Absceso ano-rectal

La Fístula de Ano es una comunicación anormal entre el interior del ano y la piel perianal. El absceso ano-rectal sería la manifestación aguda de esta enfermedad y la fístula la manifestación crónica. Las fístulas anales son de 3 a 7 veces más frecuentes en los hombres que en las mujeres y aunque con muy poca frecuencia, también se dan en los niños.

Causas de la Fístula anal (etiología)

Exceptuando las fístulas anales secundarias a la Enfermedad de Crohn y a la Colitis Ulcerosa, el resto de las fístulas anales son secundarias a una infección de los conductos de las glándulas anales.

Los humanos y algunos animales (el perro) poseemos en el interior de las estructuras del canal anal , entre 6 y 10 glándulas anales, Estas glándulas anales desembocan en el interior del canal anal a través, de uno o varios conductos, en unos ¨balconcillos¨ o criptas anales que forman una especie de collar aproximadamente a mitad de altura del conducto anal. Las glándulas segregan una especie de moco, que contribuye a mantener lubricado el conducto anal. Cuando alguno de estos conductos se infecta por las bacterias presentes en el interior del recto y ano, se acaba obstruyendo y el pus resultante, va buscando una nueva salida hacia la piel perianal, dando lugar a la aparición de una fístula anal.

Síntomas

Fase Aguda

Aparición de un bulto (absceso) en el ano, con malestar, fiebre y dolor intenso. El paciente no puede sentarse, le duele al defecar, ventosear e incluso al toser. El absceso puede abrirse espontáneamente o requerir una apertura quirúrgica para evacuar el pus y aliviar el cuadro clínico.

Fase Crónica

Una vez terminada la fase aguda suele desarrollarse una comunicación anormal entre el interior del ano y la piel perianal (Fístula). Los síntomas consisten en la aparición en la piel de uno o varios orificios por que sale una secreción sero purulenta y a veces sanguinolenta. Esta secreción irrita la piel produciendo escozor y picor. Puede haber dolor al defecar y nuevos episodios de inflamación que generalmente hacen que el trayecto fistuloso se ¨ramifique¨ complicando así la enfermedad y haciendo más complicado el tratamiento.

Diagnóstico

La exploración visual del paciente, nos permite observar la presencia de uno o más orificios en las proximidades del ano. El tacto rectal es la parte más importante de la exploración ya que permite (si el proctólogo tiene la suficiente experiencia) palpar el trayecto del conducto fistuloso y el orificio interno. De esta manera se establece un “mapa de ruta“ de la fístula anal y su relación con los esfínteres del ano lo que es importantísimo para decidir el tratamiento quirúrgico. La exploración se completa con una ano-rectoscopia. En algunos casos contados puede ser necesario realizar una R.N.M.(Resonancia ) de los esfínteres anales y suelo pélvico.

Tratamiento

La reputación de muchos cirujanos ha sido más cuestionada por problemas derivados de la cirugía de la fístula anal, que por los problemas derivados de cualquier otro tipo de intervención quirúrgica.

El tratamiento de la Fístula Anal en todas sus variantes es SIEMPRE QUIRÚRGICO. La cirugía tradicional consiste básicamente, en canalizar el conducto fistuloso con una sonda metálica y cortar todo el tejido que queda por encima de la sonda. En lenguaje sencillo, para curar una fístula es necesario cortar una porción más o menos importante de los músculos del esfínter anal. Esta cirugía ¨tradicional¨ tiene muy buenos resultados en manos expertas, pero dependiendo de lo que haya que cortar, puede producir problemas de continencia en los pacientes por muy experto que sea el cirujano. Por esta razón, hay muchos cirujanos que ante una fístula en la que haya que sacrificar mucho esfínter anal para solucionarla , optan por colocar un setón ( generalmente elástico ) a lo largo del trayecto fistuloso y lo van apretando progresivamente en varias sesiones con el objetivo de seccionar poco a poco los músculos del esfínter anal. Esta técnica la describió Hipócrates en el 400 A.C. y nos parece razonable realizarla, si el cirujano no está muy seguro de cómo va a quedar la continencia del paciente si corta los esfínteres. Hoy día existen otras opciones, que nos permiten solucionar las fístulas anales complicadas con mejores resultados que la opción conservadora del setón y sin afectar prácticamente nada la función de los esfínteres anales.

Nuestra técnica quirúrgica

El tratamiento de las fístulas anales persigue dos objetivos fundamentales:

Erradicar la Fístula Anal y todos sus trayectos

Conservar la integridad de los esfínteres anales, manteniendo su funcionamiento normal.

Desde 1996 realizamos, en nuestro Instituto, una técnica quirúrgica, denominada Fistulectomía Interesfinteriana con Láser de CO2. Consiste en la extirpación de la fístula sin cortar los músculos esfinterianos cerrando los orificios por los que el trayecto fistuloso atravesaba los músculos. De esta manera conseguimos los dos objetivos antes mencionados, erradicar la Fístula y conservar íntegramente los esfínteres y por lo tanto su funcionalidad. Cerca de 200 pacientes, que presentaban fístulas complejas, han sido tratados con muy buenos resultados, convirtiéndonos en un centro de referencia en la cirugía de las fístulas anales complejas.

 

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